Maratón Valencia 2013

Dice una máxima que cada carrera es diferente. Y no le falta razón. Buscar una relación directamente proporcional entre dos carreras es inútil y me explico: Si en el maratón de Madrid corrí en 3 horas y 51 minutos con todas sus cuestas y dificultades, entonces en Valencia la llana tendría que hacer bastante menos. Craso error, y como resultado de esto es un 4,15 y gracias.
No se si es porque no tengo cuerpo para hacer dos maratones en el mismo año, porque tengo 50 tacos, porque los geles no me alimentaron, porque no puedo correr a lado del mar, porque la luna no estaba alineada con marte o porque estaba cansado del viaje en Ave que tuvo una duración de hora y media el día anterior. Es ironía. Bien es verdad que en las últimas dos semanas pude entrenar solo 3 días por una sobrecarga en los gemelos, pero eso tampoco es excusa.
El caso es que pese al plan de entrenamiento que realicé para acabar en 3 horas y 45 minutos, no pude hacerlo mejor. En el punto de media maratón ya lo supe y eso que ahí todavía iba en tiempo, pero lo sabía. A partir del km 27 sobre todo, empecé a bajar mi rendimiento notablemente. En el 30 comencé a caminar en varios tramos sufriendo lo indecible. Pensaba en que a mis enemigos (si los tuviere) los torturaría de esa forma. Me pasaba por la cabeza de todo, incluido el abandono. Nunca lo he hecho en una carrera porque he tenido la suerte de no lesionarme, pero esto era diferente. Lo único que me daba fuerzas para seguir adelante era pensar en mi padre. El está enterrado en Valencia y se lo quería dedicar. Por eso llevaba mi apellido y no mi nombre en el dorsal. Esa era mi motivación y era lo que me empujaba a continuar corriendo. Recomiendo siempre para este tipo de carreras una motivación importante. No fallarás, te lo aseguro.
Y así, a trompicones es como me presento en el km 40, con un montón de gente en la calle gracias al gran día que hizo en lo climatológico, animando a los participantes como nunca he visto. Eso me dio alas para llegar hasta el túnel de entrada a la Ciudad de las Artes y las Ciencias (qué lugar, es maravilloso) y recorrer el último km con la sonrisa pintada en la cara y agradeciéndole a mi padre el haberme ayudado.
La entrada es apoteósica y emocionante lo que me lleva a arrodillarme en meta y besar la moqueta azul de la pasarela que configura la meta más bonita del mundo.
Por eso te digo muchas gracias, Valencia!
Fuera de lo que es la carrera, el fin de semana ha sido increíble.
 Quiero agradecer a mis compañeros del Club de Running de Humanes de Madrid, Pedro, Carlos y Pablo sus ánimos y ayuda. Ahora eso sí, un tirón de orejas porque no fuimos capaces de coincidir en el mismo hotel. Lo mismo para los otros miembros, Julián, Jorge y Gonzalo. Todos ellos hicieron una gran carrera y les felicito por ello también.
Os dejo imágenes, a ver si os gustan.
Hasta la próxima!

 

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