Maratón de Sevilla

Es difícil encontrar las palabras adecuadas para describir lo que ha sido terminar este maratón. Solo puedo decir que ha sido muy especial. No es que le quiera más que a los otros cuatro, simplemente….. ha sido especial.

No voy a entrar en lo que fue la preparación, el viaje, la carrera, etc. sería muy repetitivo y no quiero caer en ñoñerías de corredor popular emocionado. Solo quiero contar un par de cositas:

  1. No me pongo límites, que llegue lo que tenga que llegar.
  2. Cada vez que voy a una carrera, lo hago con más ilusión que en la anterior. No se cómo ocurre esto, pero es la verdad.

Sevilla ha sido un ejemplo de organización en todo. Desde el recorrido, los avituallamientos, la gestión en RRSS. el trato al corredor una vez superado el arco de meta… El público, entregado a los maratonianos desde el primero al último fue un punto y aparte. Todavía resuenan en mi cabeza los gritos de ánimo y cómo te subían la adrenalina hasta que se te salía por las orejas.

Es verdad el tópico ese que dice que el maratón son los cuatro meses que lo estás preparando, y que la carrera es el premio. Yo me lo tomé como tal. Fui disfrutando hasta el km 35 en el que me empezaron a fallar algo las fuerzas y dos ampollas, una en cada pie, me hicieron bajar el ritmo y los dos últimos kilómetros se me hicieron muy largos, pero en cuanto hice mi entrada en el Estadio de La Cartuja se me pasaron todos los males y me vinieron a la cabeza muchas cosas bonitas que me han pasado en la vida, como son mis hijas. En fin, que he dicho que no me iba a poner ñoño leches!

Ahora lo único que queda es seguir entrenando y mejorando para que en el próximo maratón que dispute, todavía salgan mejor las cosas.

Todo mi agradecimiento a mis entrenadores Víctor Garcia Blázquez y Rocio Benito Díaz, que son los auténtico responsables de que esta aventura haya tenido un final feliz.

Seguid corriendo, insensatos!

 

 

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